El pasto Marandú, conocido científicamente como Brachiaria brizantha cv. Marandú, es una de las gramíneas más utilizadas en los sistemas ganaderos tropicales debido a su resistencia, adaptabilidad y capacidad para producir abundante forraje.
Estas características lo convierten en una alternativa estratégica para productores que buscan establecer pasturas duraderas, mejorar la alimentación del ganado y obtener un mayor aprovechamiento de cada hectárea.
Una solución versátil para diferentes sistemas ganaderos
El pasto Marandú puede emplearse tanto en sistemas de producción de carne como en explotaciones lecheras. Se adapta a suelos de fertilidad media y responde favorablemente cuando se realizan prácticas adecuadas de corrección del suelo y fertilización.
Su versatilidad permite utilizarlo en sistemas extensivos, donde se requiere resistencia y facilidad de manejo, así como en sistemas intensivos que necesitan una mayor producción de forraje y una mejor capacidad de soporte.
Principales beneficios del pasto Marandú
Adaptabilidad y resistencia
El Marandú presenta una buena capacidad de adaptación a diferentes condiciones de suelo. También puede mantener una producción favorable durante períodos de menor disponibilidad de agua, ayudando a conservar la estabilidad alimentaria del rebaño.
Buen valor nutricional
Cuando recibe un manejo adecuado, produce un forraje de buena calidad nutricional. Esto favorece la ganancia de peso en el ganado de carne y contribuye al rendimiento productivo de los animales destinados a la producción de leche.
Resistencia al pisoteo
Su estructura robusta le permite soportar el tránsito frecuente de los animales. Esta cualidad resulta especialmente importante en áreas con una mayor carga ganadera o en sistemas de pastoreo rotacional.
Protección y conservación del suelo
La cobertura formada por el pasto Marandú ayuda a proteger la superficie del terreno, disminuir la erosión y mejorar la infiltración del agua. Su sistema radicular también contribuye a mantener una mejor estructura del suelo.
Recomendaciones para el manejo del pastoreo
La productividad y la permanencia del Marandú dependen directamente de un manejo correcto. Controlar la altura de entrada y salida de los animales permite preservar el vigor de la planta y favorecer una recuperación adecuada después del pastoreo.
La entrada del ganado cerca de los 35 centímetros permite aprovechar el pasto en una etapa de buena calidad nutricional. La salida alrededor de los 20 centímetros ayuda a conservar suficiente área foliar para que la planta pueda recuperarse.
Cobertura uniforme y control de plantas invasoras
Una de las características destacadas del Marandú es su capacidad para formar una cobertura densa y relativamente uniforme. Cuando el establecimiento es exitoso, esta cobertura ocupa el terreno disponible y reduce el espacio en el que podrían desarrollarse plantas invasoras.
Además de facilitar el manejo de la pastura, esta característica mejora el aprovechamiento de los nutrientes y contribuye a proteger el suelo frente al impacto directo de la lluvia.
Estrategias para aprovechar el pasto Marandú
Asociación con leguminosas
El Marandú puede establecerse junto con determinadas leguminosas forrajeras. Esta asociación puede favorecer el aporte de nitrógeno al sistema, mejorar la calidad de la alimentación animal y reducir parcialmente la dependencia de fertilizantes nitrogenados.
Pastoreo rotacional
La división del terreno en potreros permite controlar mejor los períodos de ocupación y descanso. Este sistema ayuda a evitar la degradación, mejora la recuperación de las plantas y permite utilizar el área de una manera más organizada.
Producción de heno
Debido a su producción de materia vegetal y a su calidad nutricional, el pasto Marandú también puede destinarse a la elaboración de heno. Esta reserva resulta útil para complementar la alimentación del ganado durante la época seca o en momentos de menor disponibilidad de pastura.
El pasto Marandú y la salud del suelo
Una pastura bien establecida no solo alimenta al ganado. También participa activamente en la conservación del terreno y en el funcionamiento del ecosistema productivo.
Mejora de la infiltración del agua
El sistema radicular del Marandú facilita la entrada del agua en el perfil del suelo. Esto puede ayudar a disminuir la escorrentía superficial y mejorar el aprovechamiento de las lluvias.
Control de la erosión
Su cobertura vegetal protege el terreno frente al impacto de las gotas de lluvia y al desplazamiento de partículas. Esta ventaja es especialmente relevante en terrenos inclinados o en regiones expuestas a precipitaciones intensas.
Aporte de materia orgánica
La renovación natural de hojas y raíces aporta residuos vegetales al suelo. Con el tiempo, este proceso puede contribuir al aumento de la materia orgánica y al mantenimiento de la fertilidad.
Cómo elegir la semilla de pasto Marandú
La calidad de la semilla influye directamente en la velocidad de establecimiento, la uniformidad de la pastura y el aprovechamiento del área sembrada. Por ello, es importante considerar el valor cultural, la pureza, el tratamiento y la recomendación de siembra.
Las cantidades pueden variar según el método de siembra, la preparación del terreno, la calidad del lote, las condiciones climáticas y las recomendaciones técnicas para cada región.
Importancia del tratamiento industrial de semillas
Las semillas con tratamiento industrial reciben una protección adicional antes de ser sembradas. Este proceso busca favorecer el establecimiento inicial y reducir los riesgos durante las primeras etapas de desarrollo.
Esta alternativa puede ser especialmente conveniente en terrenos que presentan condiciones más exigentes o cuando se busca una implantación más uniforme de la pastura.
Una pastura orientada a la sostenibilidad y la rentabilidad
El pasto Marandú representa una alternativa sólida para productores que desean combinar resistencia, productividad y conservación del suelo. Sin embargo, su potencial depende de una correcta preparación del terreno, del uso de semillas de calidad y de un manejo adecuado del pastoreo.
Cuando estos factores se integran correctamente, la pastura puede convertirse en una fuente estable de alimento para el ganado, aumentar la eficiencia productiva y contribuir a una explotación más rentable por hectárea.